Tradiciones: las que se aferran, las que tienen que cambiar y las que duele perder

En México, las tradiciones pueden verse en términos futbolísticos: algunas se juegan con las mismas reglas de siempre, otras necesitan un cambio de táctica y hay unas que se nos escapan como un balón mal controlado.

Adolfo Ramírez 01-04-2025 / 11:41:00






Tradiciones que se aferran


Chivas es el único equipo que, por estatuto, solo juega con mexicanos. Pero ¿qué significa ser mexicano hoy? Hasta hace unos años, la respuesta era sencilla. Sin embargo, el 15 de enero, Chivas oficializó el fichaje de Cade Cowell, un californiano que jugó en las selecciones juveniles de Estados Unidos. La justificación fue que su mamá es mexicana y, desde 2016, la regla permite que jugadores así no cuenten como extranjeros. La pregunta aquí no es si Cowell es buen refuerzo, sino si Chivas debe seguir aferrándose a una tradición que, en lugar de fortalecerlo, lo limita.


El equipo no gana nada desde 2017. Mientras otros clubes mezclan talento local con extranjeros de calidad, Chivas sigue apostando por una "pureza" que, en el fútbol moderno, parece más un lastre que un orgullo. ¿Debería, como sugiere el polémico Álvaro Morales, abrirse a jugadores extranjeros? O, al menos, ¿redefinir qué significa ser "mexicano" en un mundo donde las identidades ya no son tan simples?


Tradiciones que deben cambiar


El martes, la CDMX dio un paso histórico: prohibió la violencia en las corridas de toros. No las eliminó, pero sí les quitó la crueldad: ya no habrá muerte, ni banderillas, ni sufrimiento. Los taurinos pusieron el grito en el cielo, argumentando que se perderían empleos, pero el Gobierno de la Ciudad de México no suprimió la tradición. La fiesta se mantiene, solo que sin tortura animal.


Es un cambio necesario. ¿De verdad, en pleno 2025, seguimos aplaudiendo que un animal sufra por espectáculo? La tradición no tiene que morir, pero sí adaptarse a una sociedad que ya no tolera la crueldad. Las tradiciones no son sagradas; se adaptan a nuestros días o se vuelven reliquias.


Tradiciones que duele ver morir


En diciembre de 2020, recorrí Nuevo Nicapa, un pueblo zoque de Chiapas reubicado después de que el volcán Chichonal hiciera erupción el 28 de marzo de 1982. Los más viejos del lugar recuerdan cómo la lava y las cenizas enterraron 12 pueblos, dejando un saldo de alrededor de 1,900 muertos y desplazando a 22,000 personas. La vieja Nicapa quedó bajo tierra, y con ella, parte de su identidad.


Platicando con dos jóvenes de Nuevo Nicapa, uno me dijo (y demostró) que "masticaba el zoque". El otro ni siquiera lo entendía. "El zoque quedó allá, en el viejo Nicapa", me dijo, como si la lengua se hubiera quedado enterrada junto a las casas.


Ojalá el zoque no muera del todo. Ojalá alguien, en algún rincón de Nuevo Nicapa, siga enseñando esas palabras que el volcán no pudo sepultar. El poeta Mardonio Carballo dice que una lengua muere cuando ya solo los viejos la hablan.


Algunas tradiciones deben cambiar, otras pueden relajarse, pero hay unas que duele perder.